26 Junio 2015
Foto Noticia

“Mi vida en Nicosia”, aunque ahora estoy en Polonia (I)

Como ya os conté el día de mi llegada al Apoel FC, la ilusión es máxima. En mi cabeza sólo hay una idea la de trabajar y trabajar, lo que he hecho siempre, para devolver a este club esta oportunidad que me brinda. En los pocos días que llevo, he podido descubrir el buen ambiente que hay en el equipo.

 

Desde el primer momento, todos –jugadores, técnicos, utilleros…- me han ayudado para acelerar mi integración en el grupo. Por aquello del idioma común, digamos que comparto más diálogo con Tomás De Vincenti e Iñaki, pero estoy refrescando el inglés con todos los demás y es genial.

 

Como es lógico en estas fechas, nuestra vida se reduce a entrenamientos dobles, partidos amistosos y a buscar la cama en los ratos libres para estar listo para la siguiente sesión. Así fueron los primeros días en Nicosia y desde que estamos en Gniewino (Polonia), donde permaneceremos hasta el próximo 5 de julio. Hasta ese día el Hotel Mistral Sport es nuestra casa; bueno, quizás sea un poco más mía que del resto, porque todo el complejo está lleno de fotografías de la selección española de cuando estuvo aquí concentrada con motivo de la Eurocopa 2012 (risas).

 

De hecho, mi habitación fue la que entonces tuvo mi gran amigo Álvaro Negredo. Ya le he dicho que la cuidó muy bien (más risas). Y por si todo esto fuera poco, ¡los campos de entrenamiento están bautizados con nombres de ciudades españolas: Madrid, Barcelona, Sevilla y Valencia!

 

Además, aprovecho esta primera entrada del blog para anunciaros que ya hemos lanzado un canal en Youtube (Jordi Codina), donde iremos subiendo vídeos, que también podréis ver en la sección multimedia de la web. Y también para daros de nuevo las gracias por estar siempre ahí en contacto conmigo a través de las redes. No puedo contestar a todos vuestros mensajes, pero los leo y me dan fuerzas para seguir trabajando a diario.

 

Ahora, cierro el ordenador que tengo tarea con el equipo, pero seguiré apuntando cosas para el próximo “Mi vida en Nicosia”.

 

Un abrazo